martes, 8 de marzo de 2011

BAJANG

ilustración John Schwegel
Aunque algunos lo consideran un vampiro, es en realidad un espíritu maligno originario de Malasia.
Normalmente, aparece como una mofeta o hurón, aunque también puede presentar un aspecto humanoide.
A veces se le oye aullar por las noches, signo de que algún niño va a morir. Los niños y fetos, de hecho, son sus presas favoritas, aunque también les gusta mucho la leche materna.
De hábitos nocturnos, por lo general, viven en una casa árbol en lo profundo della selva, aunque algunos, les gusta vivir no muy lejos de poblados, para molestar a sus habitantes. Solo se le puede detectar por perros adiestrados por hechiceros.  Se les puede echar de la aldea en la que estén haciendo daño por parte de algún maestro hechicero. Si se le da caza, se le puede enjaular en una celda de bambú, y siendo bien alimentado cada cierto tiempo, normalmente correspondiendo con la luna llena, a base de huevos y leche, y pasará de generación en generación, justo antes de que el dueño fallezca, sino quedará libre. Se le debe tratar bien, porque si no, se vuelve contra su propietario. Por su parte, su dueño lo empleará para maldecir a sus enemigos, enemigos que normalmente acaban muertos, aunque su maldad, puede ser neutralizada con los debidos amuletos, por lo general metálicos, como unas tijeras, que se suelen poner bajo las camas de los recién nacidos.
Surgen de los cuerpos de bebés enterrados que no han recibido la debida sepultura y no se pueden destruir, aunque algunos comentan, que matando al propietario, o el árbol donde han vivido se le destruye.
En su forma animal, si no se anda con cuidado y se le acaricia, se transforma en un hombrecillo de la talla de un niño robusto, de ojos pequeños y brillantes de color naranja con garras y una gran boca, y atacará al que lo ha tocado. Normalmente, lo acabará matando succionandole la sangre.

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