viernes, 28 de enero de 2011

PENGLAI Y HORAI. LAS ISLAS DE LA INMORTALIDAD


En la mitología china, es una de las islas míticas de la inmortalidad.
Se encuentra en el Mar Bohai, y a su lado se encuentran Fangzhang , Yingzhou , Daiyu , y Yuanjiao. Estaban habitadas por los 8 inmortales y otras divinidades, como el mago Anqi Sheng
Todo en la isla parece de un blanco puro. Los palacios que allí se encuentran, son de oro y platino, y los árboles, están engalanados con brillantes y piedras preciosas.
En la isla, no existe el frio, el invierno, la tristeza ni el dolor. Es el monte de la felicidad. Hay comida para todo el que viaja al monte, y el vino o el agua fresca, nunca falta en los vasos del cristal más puro.
Las frutas de los míticos árboles, pueden curar cualquier enfermedad, e incluso, si el visitante es puro de corazón y benévolo, se le puede conceder la eterna juventud. Se cuenta incluso, que en algunos casos, se ha llegado a resucitar a los muertos.
La leyenda de los ocho inmortales cruzando el mar, se originó aquí. Cuentan que se emborracharon en uno de los castillos, y que cruzaron el mar sin ayuda de barcos. 
El primer emperador, Qin Shi Huang, cuentan que se pasó toda su vida intentando encontrar la isla sagrada, pero no tuvo éxito. También cuentan, que mandó a su criado Xu Fu, en busca del elixir de la vida que allí existía, pero este se perdió y acabó en Japón. 
De hecho, la leyenda también pasó a Japón , representado por el Monte Fuji donde se consolidó como la leyenda de Horai 
expedición en buscar del elixir de la inmortalidad
En la mitología japonesa, hay una cierta diferencia. Aqui, sí hay dolor, invierno y muerte. No hay frutos mágicos que curen enfermedades.
La inmortalidad de la isla se debe a que la atmósfera, no está compuesta por aire, sino por almas. Si estas son inspiradas, las percepciones y conocimientos de las almas antiguas, pasarán a los vivos, haciéndolos sabios y justos. 
El pueblo de Horai, cuentan que viven pequeñas hadas protegiendo el lugar, y que como ellas no conocen el mal, sus corazones nunca envejecen.