miércoles, 20 de octubre de 2010

EL RATONCITO PEREZ Y EL HADA DE LOS DIENTES


¿A quien no se le ha caído alguna vez un diente?
Nuestras preciosas perlas, son los pequeños tesoros que quieren tener estos dos personajes.
En España, y parte de latinoamérica, el Ratoncito Pérez, se encarga de recoger los dientes que se le caen a los niños, y que depositan debajo de su almohada, a cambio de algún pequeño presente.
Lo mismo hace el Hada de los dientes, pero pero en los pueblos de origen anglosajón.
Los dos son considerados seres pequeñitos, que se ocultan durante el día, y que salen por la noche a la búsqueda de sus preciados tesoros, los dientes.

Ya en la edad media, se contaban estos cuentos, aunque estaban más bien relacionado con la brujería, diciendo que los dientes perdidos se debían arrojar al fuego, para tener que evitar buscarlos después de la muerte, y para que las brujas no se hicieran con ellos y hacer así pociones.

Los pueblos vikingos, y en otras culturas nórdicas, daban regalos a los niños que se les caía los dientes, ya que estos, eran posteriormente dados a los guerreros, porque decían que le traerían suerte en la batalla.
Lo que harán después con los dientes, nadie lo sabe.

miércoles, 13 de octubre de 2010

LA BESTIA DE GÉVAUDAN


(Ilustrado por Howe)
Corría el año 1764. La pequeña Jeane Boullet, de 14 años, se encargaba de cuidar el rebaño de ovejas que daba alimento y dinero a su familia. Estaba sola en las lindes del bosque de Aveyron. Todo estaba tranquilo, demasiado quizás. En un segundo, una bestia se abalanzó sobre ella y la descuartizó.
Jean Boullet, está considerada la primera de las más de 100 victimas de la llamada Bestia de Gévaudan, en la zona centro de Francia. La mayoría de las presas, eran mujeres y niños indefensos, descuartizados y/o decapitados, y a veces, algúna pieza del ganado que acompañaba a las infelices victimas.
Las muertes aumentaron al llegar el invierno. Los campesinos de la zona, casi no salían de sus casas, y si por necesidad imperiosa lo hacían, procuraban ir en grupos y armados.
Al principio, las numerosas muertas se achacaron al aumento de lobos en la zona. Se hicieron batidas en las que llegaban a matar en un solo día a más de 200 ejemplares, pero la forma en que aparecían las victimas, hacían descartar el ataque de ellos, según los naturistas de la época.
Con el paso de los días, aparecieron supervivientes de dicha bestia. Hay muchas descripciones y muy dispares. Las que más se tomaron por ciertas cuentan que eran tan grande como un caballo, con una mandíbula enorme llena de afiladísimos dientes. De pelo rojizo, una cresta recorría su lomo. Parece ser que también tenía franjas en los cuartos traseros y en su gran cola. Suponían que podía pesar más de 100 kg, debido a las grandes huellas dejadas por sus poderosas y fuertes patas.
La iglesia, empezó a meter cizaña. En el púlpito los curas decían que era una bestia del demonio que había llegado para llevarse a los pecadores, sobretodo a las mujeres lascivas, sus principales víctimas. Al ser un animal maldito, era inmortal, de ahí que las balas no hicieran mella en su cuerpo.
Las muertes, junto con la hambruna del invierno, y el malestar que reinaba en general frente a la monarquía, hizo que los pueblos de la zona estallasen en revueltas. Culparon a mujeres inocentes de brujería. A hombres de ser licantropos. A gitanos con sus circos ambulantes con sus animales. A algún que otro burgués rico con animales exótico por crear una bestia indestructible.
Independientemente de las acusaciones, la Bestia de Gévaudan seguía matando.

Hasta el rey se preocupó por ello (más que nada, porque el resto de la nobleza se reía de él, al considerar que no era capaz de matar a un simple lobo). Luis XV envió a sus famosos Dragones, un cuerpo de caballería, pero ni ellos tuvieron suerte.
Se puso precio a la cabeza de la criatura por lo que al pronto, todos los cazadores profesionales y aficionados convergieron en Gévaudan, alentada por la promesa de una gran recompensa, pero sin resultados. Era rápida, agil y muy astuta. Muchos animales murieron debido a las trampas envenenadas y cepos puestos para cazar a dicha presa.
Visto el poco exito, el rey mandó a uno de sus generales, conocido por ser un gran cazador. F. Anthony, despues de tres meses, mató a un gran ejemplar de lobo, que sería embalsamado y expuesto en la corte. Pero cuentan, que esto solo fue un engaño para acallar al resto de burgueses.
Poco después, volvieron las muertes.
En 1767, con más de 130 muertes en la región, un guardabosques llamado Jean Chastel abatió en Gévaudan un lobo descomunal, más grande que cualquiera de los que se podían encontrar en Francia. Poco después se mató una loba también de gran tamaño. Se convirtió en el verdadero héroe de la zona, aunque algunos cuentan, que fue una criatura domesticada por el guardabosques, el que realizó las matanzas, para despues, Jean Chastel , llevarse la gloria. E incluso, se llega a contar, que es el propio Jean Chastel, el asesino de algunas de las victimas aparecidas.
La leyenda cuenta que se emplearon balas de plata hechas con medallas bendecidas de la Virgen María (algo que ha pasado posteriormente como la única forma de matar a los hombres lobos).
Uno de estos ejemplares, se llevó a la capital, para intentar disecarlo, pero estaba en muy mal estado, y solo quedó el esqueleto, expuesto en el Museo Real, y destruido en el incendio que asoló el museo a principios del siglo XX.
Según parece, la auténtica identidad de la bestia, se refiere a una especie de lobo, ya extinta, procedente de los Alpes, de gran tamaño, aunque no tan exagerada según la leyenda. También podría referirse a una hiena de gran tamaño, dado su descripción. Incluso es probable, que debido a las habladurías, algún que otro desaprensivo, se beneficiara de las habladurías, y fuera una persona o un grupo de ellas, que matara, e incluso violase a jóvenes de la zona.
Pero lo más plausible, es un mestizo de lobo y un gran perro, un mastín quizas.
A partir de esta leyenda, empiezan a surguir los muchos de los relatos de hombres lobo.
Aunque nunca, se llegará a conocer la verdadera identidad de la Bestia de Gévaudan.
Como nota indicar, que hay una película (muy buena, desde mi humilde punto de vista) sobre esto. Se llama "El pacto de los lobos"