miércoles, 14 de octubre de 2009

REY MIDAS

Midas ante Baco, de Poussin

El gran rey Midas de Frigia, fué hijo de Gordias.
Era un rey muy acaudalado. Vivía en un gran palacio con grandes jardines, donde al parecer, reinaban las rosas de todos los colores. Vivía en el palacio con su amada hija Zoe.
Era muy ambicioso. Su mayor placer era conseguir más y más bienes. Pensaba que la felicidad solo se obtenía a través del dinero y los tesoros. Se cuenta, que una de sus aficiones nada más empezar el día, era contar monedas de oro, se bañaba en ellas.
Así, se consideraba el hombre más felíz e la tierra.
Un día, el dios Baco estaba de paso por sus tierras con su gran amigo Sileno, el dios de la embriaguez. Este, ya mayor, se quedó retrasado en el camino y paró a descansar en los jardines del rey. Midas, le encontró dormido entre sus rosas, y reconociendo quien era, le llevó a palacio y le colmó con las más diversas atenciones: lujos, comida, bebida en abundancia... Baco fue a buscar a su amigo, y muy agradecido por el placer dado a Sileno, que el dios dice que hará realidad cualquier deseo que Midas quiera. Midas no se lo pensó dos veces: quiero que todo lo que toque, se convierta en oro!
El dios del vino se lo quedó mirando con el ceño arrugado, ¿estás seguro? le pregunta, a lo que no duda en contestar el rey que sí, y así, a partir de aquella mañana, le dijo el dios de la celebración, todo lo que toques se transformará en oro.
El rey, ansioso, empieza a comprobar su don. Al ver que era así, daba saltos de felicidad. Tocada todo lo que tenía a su alcance: copas, mesas, alfombras... así hasta quedar exhausto y feliz. Se sentó a desayunar y tomó una rosa entre sus manos para respirar su fragancia. Pero… al tocarla se había convertido en el preciado metal. “Tendré que absorber el perfume sin tocarlas, supongo”, pensó desilusionado.
Sin darse cuenta, , agarró unas uvas, y casi se rompe un diente cuando mordió la bnola de oro en la que se había convertido.
Así le pasó también con el pan, el vino y el resto de manjares que había sobre la mesa del desayuno.
Se aterrorizó aún más cuando sin querer tocó a la querida gata de su hija. El rey, desolado comenzó a llorar, y al oirlo, su hija Zóe se acercó a ver que pasaba y a consolarle, cuando quédó transformada en una bella estatua de oro.


Gritando al cielo, imploró a Baco que le quitara aquella maldición, y que devolviera a la vida a su queridisima hija.
Se acercó el dios, que le reprochó su codicia, y posteriormente le dijo que lo haría.. Haré que aquello que has tocado vuelva a ser como era, pero te costará todo el oro de tu reino, a lo que el rey no puso objeciones. Baco entonces le dijo que buscara la fuente del río Pactulo y lava tus manos. Este agua y el cambio en tu corazón devolverían las cosas a su condición anterior.
Así sucedió, y como prometió al dios, regaló todos sus tesoros y se fué a vivir a una humilde casa en el bosque del dios Pan.
Enseguida se hizo amigo del alegre dios, y un día este, retó a Apolo en un duelo musical. Midas formaba parte del jurado y votó en favor de la flauta de su amigo, por lo que Apolo se enfureció y le trasnrformó sus orejas en unas de burro por no apreciar su melodía.
Avergonzado se las cubrió con un sombrero.
Caricatura del rey Midas con orejas de burro, James Gillray 
Un día, se fue a cortar el pelo y su barbero se las vió y le hizo prometer al rey, que no se lo contaría a nadie, pero el barbero muy chismoso, no pudo aguantar las ganas, así que cavó un agujero y allí lo contó. Al parecer creció un junco, que cada vez que se mecía con el aire, anuncaba que el rey Midas tenía orejas de burro. Y a causa del bochorno que le producía, el rey Midas se suicidó.

4 comentarios:

odoagro dijo...

Buenos días, eres la reina Midas, ya que todos los mitos y leyendas que tocas los conviertes en oro.

Espero que te vaya bien, sinceramente.

Un saludo.

Jorge dijo...

¡¡Grande, amiga!!!
Todos tus posts son soberbios. Este en particular me encantó.
Seguí así, que tus lectores te sostienen.

Ajoye Glória de Osun dijo...

Muy interesante! Gracias por compartir.

Ajoye Glória de Osun dijo...

Muy interesante y gracias por compartir.