lunes, 9 de febrero de 2009

ONDINAS

En un principio, las ondinas como tal, son de origen escandinavo, aunque pasaron a formar parte de otras culturas.
Son ninfas o hadas acuáticas, hermosas y muy agraciadas, habitaban normalmente en lugares de agua dulce. Pertenecen al grupo e elementales de agua. Hay quien dice que son hijas del dios Odin.
Equivalen a las Náyades de la mitología griega.
Bellas, misteriosas e inmortales, viven en el agua y son muy difíciles de ver dado su gran mimetismo con el entorno. Son las guardianas de todo lo relacionado con el agua, si bien, mas en lo referente a agua dulce, aunque también se dice que las hay en todos los mares y océanos, siendo confundidas en ocasiones con las sirenas, parientes suyas, como los tritones.
Les gusta mucho jugar en la superficie del agua, entre ellas o con animales acuáticos. Muy tímidas, les gusta mucho ver como viven y se relacionan los humanos, aunque apenas tienen contacto con nosotros. Son protectoras de marineros, siempre les ayudan cuando están en aprietos, a diferencia de las sirenas (originales) que atraían a los hombres para su provecho. También se diferencian de las sirenas en su aspecto, que es humano, salvo algunas que son pequeñitas y aladas, que viven entre los juncos de los rios y demás vegetación acuática.


Al parecer, se han dado caso en que estas hadas, se han enamorado de hombres. Si quedasen embarazadas, perderían su don de inmortalidad y su vinculación con el medio acuático, que es lo que les hace ser especiales. Muchas, al alejarse del agua, mueren de pena.
Su cometido, es el mantener el remanso de las aguas, cuidarlas, evitan inundaciones o sequías. Y se cuenta que las contaminaciones las mata, haciendo que se descontrolen sus aguas.
Son también las jardineras de las plantas subacuáticas y de las que viven en las riberas.
Algunos autores diferencian a las ondinas de las nereidas, no por su origen mitológico (las primeras, del norte, y las segundas, grecorromanas) sino por ubicación, siendo las primeras de agua dulce y las segundas de mares y océanos. Las ondinas suelen establecerse en el fondo de los ríos sirviendo y trabajando para que el cauce del agua llegue correctamente a su destino, o sea, el mar. Las Nereidas se dedican a controlar las corrientes marinas, sobretodo, cuando hay tormentas.
Por otro lado, como sucede a veces, existe en la mitología un (una, en este caso) individuo que tiene historia propia con el mismo nombre.


Este es el caso de Ondina es la heroína de una leyenda germana. A su nacimiento todas las hadas del lugar se reúnen en torno a ella y le proporcionan muchos dones. Un día, es raptada por un joven noble que consigue enamorarla hasta tal punto que rehúsa ir a ver a su madre enferma. Como castigo, su abuela la condena a amar por siempre al joven noble. Este, cansado de ella, finje creer que esta le ha engañado con otro. Le dice que no la creerá hasta que no le traiga un jarrón enorme lleno de agua del río Niddeck. Tras tres días de marcha llevando ese enorme peso, Ondina cae exhausta al agua mientras rellena el jarrón. Su abuela, el hada, va a rescatarla y para evitarle continuar sufriendo a causa del noble, la transforma en una ninfa protectora de las aguas del río Niddeck. Desde entonces, en los días de tormenta, se ve su reflejo en el agua de las cascada del río.
Otra variante de la misma historia, cuenta que la ondina se enamoró de un caballero llamado Sir Lawrence y pronto se casaron. Cuando se dieron los votos, Lawrence le hizo una promesa: "Hasta el último aliento que salga de mi boca será ofrenda de mi amor y fidelidad a tí".
Al año de estar casados felizmente, Ondina dio a luz un hijo .A partir de aquel momento, la ninfa empezó a envejecer. Poco a poco su belleza espléndida fue desapareciendo, y el interés de su marido,también. Una tarde, Ondina estaba paseando cerca de los establos y oyó escuchó a su marido. Al entrar, vio a su marido dormido en los brazos de otra mujer, joven y hermosa. Ella, herida y furiosa le maldijo, diciendo en el momento en que se durmiera, moriría. Y así sucedió.
Necksa o Nicksa, es considerado el rey de los elementales de las aguas, por lo que las ondinas, le sirven y honran.