lunes, 29 de diciembre de 2008

PRÍAPO


Considerado un Dios menor de la fertilidad de todo tipo: de la tierra, de los hombres, de animales... 
Era adorado como protector de los rebaños de cabras y ovejas, de las abejas, del vino, de los productos de la huerta e incluso de la pesca.

Príapo suele ser considerado hijo de Dioniso y Afrodita.Se dice que ésta había cedido a los abrazos de Dioniso, pero durante la expedición de éste a la India le fue infiel y vivió con Adonis.
A la vuelta de Dioniso, Afrodita volvió a su lado, pero pronto le abandonó de nuevo y marchó a Lámpsaco, en Asia Menor,para dar a luz al hijo del dios. Hera, decepcionada por la conducta de Afrodita, la tocó y su poder mágico hizo que alumbrase un hijo extremadamente feo, enano y con unos genitales inusualmente grandes,con un enorme pene erecto, símbolo de la fecundidad.
Pero según las diversas leyendas, también pudo ser hijo de Quíone, y de Dionisio, Hermes, Zeus o Adonis, Una de las versiones del mito, que señala a Príapo como hijo de Afrodita y Zeus, cuenta que Hera, profundamente celosa de su rival, le tocó el vientre mientras estaba aquella embarazada, dando a luz como consecuencia a un niño deforme. Su madre Afrodita temiendo las burlas de los demás dioses abandonó a su hijo en el bosque, pero unos pastores lo recogieron, lo criaron, y lo veneraron como un dios.
Se considera a Príapo dios protector de huertos y jardines, el que ahuyenta a los ladrones, espantapájaros, portador de buena suerte y que neutraliza los maleficios de aquellos que intentan perjudicar las cosecha, de ahí que los romanos solían colocar en sus jardines estatuas de Príapo, normalmente con la forma de toscas hermas de madera de higuera, manchadas de bermellón (de aquí que el dios fuese llamado ruber o rubicundus), con un enorme falo erecto, llevando fruta en su ropa y una hoz o una cornucopia en la mano. Alejaba también el mal de ojo.
Hay varias leyendas relacionadas con él.
La ninfa Lotis cayó dormida después de que bebiese demasiado en un banquete, y Príapo, enamorado de ella, aprovechó esta oportunidad para intentar violarla. Con sigilo se le acercó, y justo cuando iba a poseerla, uno de los burros de Sileno (anfitrión del banquete) alertó al resto de invitados con sus rebuznos. Lotis se despertó y rechazó a Príapo, pero su auténtica salvación fue ser transformada en flor de loto por parte de los dioses, ya que ella sentía un gran espanto ante aquel miembro. Para hacerle pagar por estropearle esta oportunidad, Príapo mató al burro. Esta anécdota sirve para explicar el sacrificio de burros en su honor. 
Otro mito cuenta que fue Hestia la que fue avisada por un burro cuando Príapo iba a violarla (y por esto mismo en la fiesta de Hestia se coronaban a los asnos con flores).
Otra leyenda cuenta que el origen está en una pelea que Príapo tuvo con un asno (al que Dioniso había concedido el don de la palabra) sobre el tamaño de sus respectivos miembros viriles. Príapo ganó y mató al asno, aunque luego sintió pena y lo subió a las estrellas.
Príapo en los días del desfile, a plena luz del sol Príapo y su enorme pene engrasado eran arrastrados sobre un carro tirado por jóvenes sátiros. El falo de priapo era tan grande y pesado que el carro tenía que ser equilibrado con contrapesos de plomo. Venía precedido por señoritas de las mejores familias, las “canéforas” o portadoras de las canastas sacrifícales, llenas de manzanas, higos y vinos.