martes, 30 de diciembre de 2008

LAMIA


Lamia, hija de Poseidón (o Belo, según otros relatos), y Libia, fue una amada de Zeus.
Su mejer Hera, siempre tan celosa la transformó en un monstruo y mató a los hijos que tuvo con Zeus, excepto Escila, condenada a no poder cerrar sus ojos, de modo que estuviera siempre obsesionada con la imagen de sus hijos muertos. Zeus se apenó de su amada y le otorgó el don de poder extraerse los ojos para así descansar la vista y volver a ponérselos luego.
Se cuenta, que sentía envidia de las otras madres y devoraba a sus hijos por ello. Las madres griegas y romanas solían amenazar a sus hijos traviesos con este personaje.
Posteriormente se unió al grupo de Empusas, dedicándose a acostarse con los jóvenes y chuparles las sangre mientras dormían.
Es un personaje femenino, por lo general de gran belleza y seductora, que le sirve para atraer a los hombres y así comérselos. Se le atribuye el epíteto de comeniños.
Por su caracteristica de seducir y matar hombres, se la toma como antecesora de las vampiresas.
En África, las lamias, son unos individuos medio mujeres, humanos de la cintura para arriba, que atraían a los viajeros con su agradable siseo y enseñando sus senos, para después matarlos y devorar sus cuerpos.
En España, también aparece este personaje, pero hay dos variantes. Son genios mitológicos a menudo descritos con pies de ave, cola de pescado o garras de algún tipo de ave. Casi siempre femeninos, de una extraordinaria belleza, moran en los ríos y las fuentes, donde acostumbran a peinar sus largas cabelleras con codiciados peines de oro. Aqui, según tradiciones, hay discrepancias. Por un lado cuentan que suelen ser amables, siempre y cuando no se las robe sus 


apreciados peines. Que incluso ayudaron a los hombres a construir los dolmenes y puentes, y que comían negación, y no niños. Por otro lado, otros cuentos dicen que representan el miedo y la superstición, y se come a los niño, y surge por el apareamiento entre un hombre y una hembra animal. A veces se enamoran de los mortales, pero no pueden casarse con ellos, pues no pueden pisar tierra consagrada. En ocasiones tienen hijos con ellos. En otras leyendas son mitad humanos y mitad peces. Otras dicen que no son más que la diosa Mari.
Cuenta una leyenda que una vez una mujer le robó el peine de oro a una lamia y ésta, enfurecida, trató de maldecirla, pero no lo logró, puesto que sonó la campana de la iglesia y eso la salvó.
En los cuentos e historias populares del este de europa, la lamia es una misteriosa criatura con varias cabezas, que puede hacer crecer una y otra vez si se le cortan (como la hidra de Lerma). Se alimenta de la sangre de la gente o, más frecuentemente, matando mujeres jóvenes y niños. En algunas historias tiene alas, en otras su respiración es de fuego. En este caso, no presenta género, pero suele ser considerada femenina.