lunes, 29 de diciembre de 2008

BAXAJAUN


Monstruo de forma humana, peludo, señor de los bosques vascos. Cubierto de pelo y gran melena, de grandes garras y pisada circular, es un mosntruo de gran tamaño y fuerza, pero al contrario de lo que pudiera parecer, en la mayoria de los relatos aparece como un ser bueno y compasivo.
Protector del ganado, avisa a los pastores con sus cencerros, y dando gritos y silbidos, frente a tempestades y lobos. A cambio, los Basajaun reciben como tributo un trozo de pan que recogen mientras los pastores duermen.
Se supone que es pariente del dios romano Fauno.
Por otro lado representa lo primitivo y salvaje, desdenciente de los
ciclopes de la mitologia griega, junto con otro monstruo español, llamado Ojanco, un ogro pastor, con un solo ojo y colmillos para devorar personas.
Basajaun, aparece como el primer agricultor del cual los hombres aprendieron mediante un ardid a cultivar el trigo.
Junto con Tartalo y los Gentiles (o Jentil), forma parte del grupo de
gigantes de montaña en la mitología vasca.
En los orígenes, los Basajaun eran los poseedores de los secretos de la arquitectura, agricultura, herrería y la vida sedentaria, y fue el civilizador Martintxiki o San Martinico quien mediante argucias les arrebató el secreto para divulgarlo a la humanidad.
Tradicionalmente se considera que la pareja femenina del baxajaun es la basandere, que en vasco significa «señora salvaje», haciendo su aparición a la entrada de determinadas cuevas, como en la de Mondarrain, donde peinaba su cabellera con peine de oro, es decir, lo mismo que hacen las lamias, a las que también se relaciona con otra raza mítica vasca, los gentiles.
Este ser mitológico también existe en la mitología aragonesa de los valles de Tena, Ansó y Broto, donde recibe los nombres de Basajarau, Bonjarau o Bosnerau.
El antropólogo José Miguel le Barandiarán prefería denominar a estos seres como
genios bienhechores con forma humana.
Louis Charpentier en El misterio vasco comenta que los basa-jaunak eran una casta de hombres sabios acerca de todas las cosas de la naturaleza. Eran, en cierto modo, los «sacerdotes» de Mar, la Tierra Madre. Eran, de hecho, los señores de la naturaleza.

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