jueves, 6 de noviembre de 2008

PAN


El dios del campo era Pan, habitaba entre los humanos y era feo es el líder de los Sátiros, con pequeñas pezuñas y cola de cabra. Las diosas se burlaban de él. Dormía en una cueva en un bosquecillo y si alguien cometía la imprudencia de despertarlo emitía un sonido aterrador que espantaba al intruso, de ahí procede el pan-ico, el "panico".
Una vez se enamoró de una ninfa que, aterrada, se convirtió en árbol.
En otra ocasión, una ninfa para evitar el acoso del dios se convirtió en junco. Pan, irritado por el desplante, corto varios juncos, los unió y agujereó, creando la flauta de Pan o siringa.
De Pan dependían las Hamadriades que estaban a cargo de los robles, las Meliades que cuidaban de los fresnos y un sin número de ninfas de diversos nombres, encargadas de los pinos, los manzanos, los mirtos y de otras muchas plantas. Si alguien intentaba talar un árbol sin el permiso correspondiente, las ninfas hacían que el hacha se desviara y se cortara las piernas.
Es el más importante seguidor de Dionisos, el Dios del vino y del desenfreno, por lo cual se le rendía culto por medio de ceremonias orgiásticas, opuestas al orden apolíneo, del Dios–Luz y su “Conócete a ti mismo” y “Nada en exceso”, grabados en la piedra de su famosísimo Oráculo en Delfi (Delfos). La genealogía de Pan es discutida. Se lo cree hijo del Éter, haciéndolo una de las Divinidades primigenias. Hijo de Ouranós, igualándolo a la Primera Generación de Olímpicos. Hijo de Crónos y Rea, haciéndolo hermano de Zeus. Hijo de Zeus y la Ninfa Calisto, y o la Ninfa Timbris. Pero las versiones más aceptadas lo hacen hijo de Hermes y la hija del Rey Driops, siendo así descendiente directo de Zeus y estando vinculado a los Olimpicos.
Hermes, al verlo nacido se encantó con su divina monstruosidad y lo llevó al Olimpo donde “todos” quedaron encantados con él, y Dionisos lo llevó con él para que lidere su séquito. Como a “todos” les gustó, se le nombró: Pan, que en griego antiguo significa “todos”.
Pan es protagonista de una de las leyendas más fantásticas de toda la Mitología helénica. Durante el reinado del emperador Tiberio (14-37 d. C.), una nave se dirigía de Grecia a Italia cuando se vio misteriosamente obligada a pararse en alta mar, al tiempo que desde la lejana orilla se mencionaba el nombre


del piloto egipcio que gobernaba la nave: ‘¡Thamuz! ¡Thamuz!’… Éste de momento no respondió, pero al ser llamado por tercera vez prestó atención y a continuación oyó lo siguiente: ‘Cuando llegues a Palodes, diles que el gran Pan ha muerto’. Así lo hizo el piloto, y los que le recibieron se llenaron de asombro y admiración, mezclando ésta con agudos lamentos. Al llegar a Roma, Thamuz fue llamado al palacio imperial y Tiberio, al que le gustaban toda clase de extrañas historias (recordemos que según la tradición durante su reinado ocurrió el suplicio de Cristo), después de consultar con los eruditos que siempre le rodeaban, decidió que podía ser cierta la noticia, aunque quizá no se tratara propiamente del Dios Pan, que como tal era inmortal, sino de un Genio del mismo nombre.
Los Cristianos utilizaron la figura de Pan para darle forma al peor de sus temores, el Diablo, y utilizaron la leyenda sobre su muerte, para decir que “Todos” los Dioses de la Antigüedad Clásica habían muerto. Pero, como los eruditos de Tiberio dedujeron, los Dioses son Inmortales, y por tanto no pueden morir.

No hay comentarios: